No suelo maldecir, tampoco odiar pero el odio alimenta algo que es muy profundo y hasta estúpido, nadie lo ve así, nadie lo entiende, solo existe
Maldigo tu existencia, desaparece de mi vida. No me doy cuenta que todas las maldiciones se convierten en algo mas, no lo acepto , lo niego por competo. Pero esta ahí en lo mas profundo y sangriento de mi corazón. Mi orgullo y feminismo no me deja continuar, desahogar y ponerle fin a este maldición.

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