Quisiera escribir pero no se por donde empezar, todo tiene su final. Las madrugadas son tan vacías y frías desde que no estas, no necesariamente eres un humano. Necesito de esta habilidad, saber escuchar, meditar y talvez hasta retractar. Siento tantas cosas que confunden mis días, los alteran por completo y los convierten en algo como Un callejón sin salida, sin salida, si, con 2 puertas, 2 puertas tan impenetrantes que prefiero refugiarme en aquel lugar nada calido y poco iluminado. Las puertas son bloqueadas por 2 caras, 2 caras, 2 caras. Una es muy fina y lisa y la otra áspera y tosca. Las 2 puertas tienen algo en común, algo que existe como la vida misma. Ningunas de las 2 puertas sienten que se atraen pero yo lo percibo, lo siento tan adentro que no me deja continuar hasta la salida, me quedo triste y dolida esperando que se unan formando un gran portón. Prefiero ahogarme en la soledad que soportar ver como tras una dura madera se esconde un sentimiento que cuesta sacarlo de una de sus mas profundas astillas.
lunes, 27 de julio de 2009
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